La Gioconda:
La Gioconda ha sido considerada como el cuadro más
famoso del mundo. Su fama se debe probablemente a las múltiples referencias
literarias, a las diversas hipótesis sobre la identidad de la protagonista y al
espectacular robo.
Leonardo dibujó el esbozo del cuadro y después aplicó el óleo
diluido en aceite esencial. La técnica
empleada, conocida con el término italiano de sfumato, consiste en
prescindir de los contornos netos y precisos típicos del “Quattrocento" y
envolverlo todo en una especie de niebla que difumina los perfiles y produce
una impresión de inmersión total en la atmósfera, lo que da a la figura una
sensación tridimensional.
El cuadro se pintó sobre una tabla de madera de álamo
recubierta por varias capas de enlucido se conserva en una urna de cristal de
40 mm de espesor a prueba de balas, tratada de manera especial para evitar los
reflejos. La cámara que alberga el cuadro está diseñada para mantener una
temperatura constante de 20 °C y 50 % de humedad relativa, con lo que
se busca garantizar las condiciones óptimas para la estabilidad de la pintura.
La pintura tiene una grieta vertical de 12 centímetros en la
mitad superior, tal vez debida a la eliminación del marco original, si bien un
estudio actual con rayos infrarrojos revela que la grieta puede ser tan antigua
como la misma tabla. Dicha grieta fue reparada entre mediados del siglo
XVIII y principios del XIX mediante dos piezas metálicas en forma de mariposa
fijadas por el reverso. De ellas, una se soltó posteriormente. En la
actualidad, se ha determinado que la fisura es estable y no ha empeorado con el
tiempo.
Sin embargo, para descartar cualquier peligro, en 2004 se
constituyó un equipo de curadores franceses, que vigilan permanentemente el
estado de la pintura, previniendo cualquier alteración En este retrato provocada por el tiempo.
En este retrato la dama está sentada en un sillón y posa sus
brazos en los brazos del asiento. En sus manos y sus ojos puede verse un
ejemplo característico del esfumado y del juego que el pintor hace con la luz y
la sombra para dar sensación de volumen.
En consecuencia, cuando centramos nuestras miradas sobre el
lado izquierdo del cuadro, la mujer parece más alta o más erguida que si nos
centramos en la derecha. Y su rostro, asimismo, parece modificarse con este
cambio de posición, porque tampoco en este caso las dos partes se corresponden
con exactitud.
Leonardo la pinto buscando el efecto de que la sonrisa
desapareciera al mirarla directamente y reapareciera sólo cuando la vista se
fija en otras partes del cuadro. El juego de sombras refuerza la sensación de
desconcierto que produce la sonrisa. No se sabe si de veras sonríe o si muestra
un gesto lleno de amargura. Interpretó la sonrisa de la Gioconda como el
recuerdo latente que había en Leonardo de la sonrisa de su madre.
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